En una reciente manifestación de defensa pública, el expresidente Ernesto Zedillo emitió un nuevo pronunciamiento en respuesta a los comentarios de la presidenta Claudia Sheinbaum, generando un nuevo capítulo en un debate político en curso. Esta declaración se produjo el 2 de mayo de 2025, después de que Sheinbaum, junto con Pablo Gómez Álvarez, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), presentara una formal acusación contra Zedillo por supuestos engaños sobre la auditoría del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).
Gómez Álvarez había afirmado previamente que Zedilloa había ocultado información crucial relativa a un mecanismo financiero instaurado en 1995, tras la crisis económica de 1994, que fue decisivo para rescatar los bancos. Esta deuda, según el funcionario, aún representa un peso financiero significativo para los mexicanos, con un monto estimado en 73 mil 775 millones de pesos.
En su comunicado, Zedillo refutó estas acusaciones, señalando que tanto los representantes del partido de López Obrador como la presidenta Sheinbaum buscan desacreditarlo en un esfuerzo por desviar la atención pública de su administración. Arguyó que su gobierno había enfrentado una situación crítica y que las acciones tomadas para evitar la quiebra del sistema bancario y de la economía nacional habían sido fuertemente auditoradas por un organismo independiente, nombrado por el Congreso, y no por el Ejecutivo.
Zedillo insistió en que los resultados de dicha auditoría se hicieron públicos, lo que, según él, debería disipar cualquier duda sobre la transparencia del proceso. A su vez, instó a Sheinbaum para que, al igual que se realizó con el rescate bancario, se considere la designación de un auditor internacional independiente para revisar ciertos proyectos de la administración actual, incluyendo la controversial construcción de la refinería de Dos Bocas y el tren Maya.
El expresidente también expresó su preocupación por lo que percibe como un deterioro de la democracia en México bajo la administración actual, argumentando que se ha desmantelado el poder judicial independiente y se ha sustituido por uno que opera al servicio del Ejecutivo. En este marco, Zedillo reiteró que los ataques en su contra son tácticas para desviar el foco de atención de los problemas presentes, especialmente aquellos relacionados con las obras de la administración actual y la supuesta transformación del sistema democrático en un régimen hegemónico.
El intercambio de acusaciones parece estar lejos de concluir, subrayando un ambiente político enrarecido y una continua batalla por la narrativa en la opinión pública mexicana. La respuesta de Sheinbaum ante estas afirmaciones de Zedillo se anticipa con interés, dado el contexto de tensión entre sus administraciones y cómo este enfrentamiento podría influir en el debate nacional sobre la historia reciente y futura del país.