El fortalecimiento del peso mexicano frente al dólar está generando estragos en la competitividad de la industria exportadora mexicana y podría tener implicaciones significativas en el mercado laboral y la economía regional, especialmente en áreas cercanas a la frontera con Estados Unidos.

La situación actual
A mediados de febrero de 2026, el tipo de cambio se ha posicionado en 17.14 pesos por dólar, un nivel que no se había visto desde 2024. Este cambio abrupto en el valor del peso ha llevado a muchos analistas y expertos en economía a alertar sobre los efectos negativos en las exportaciones mexicanas, particularmente en el estado de Baja California.
Ismael Plasencia López, profesor de la Universidad CETYS, comentó en una entrevista con EFE que la reducción de la competitividad ya es evidente: “Durante el año 2025, Baja California perdió casi 18,000 empleos, de los cuales alrededor de 10,000 corresponden a la ciudad de Tijuana”. Este fenómeno es atribuible, en gran parte, al efecto del tipo de cambio en las exportaciones hacia el vecino país del norte.
La combinación mortal: Superpeso y aranceles
A la depreciación del peso se le suma un aumento significativo en los aranceles, que han escalado cerca del 10%. Esta combinación se traduce en un encarecimiento del 20% en el costo de los bienes exportados en el último año, haciendo aún más complicada la situación para las empresas que dependen del comercio exterior.
“Al caer las exportaciones, las empresas deben ajustar su producción, lo que inevitablemente lleva a despidos”, enfatiza Plasencia López. Este ciclo de reducción en la producción repercute no solo en el empleo, sino también en la inversión a largo plazo, ya que las empresas sopesan una incertidumbre creciente.

El rostro de la industria fronteriza
Tijuana se ha consolidado como un punto neurálgico para el crecimiento de industrias como la automotriz, aeroespacial y electrónica. Aproximadamente el 50% del empleo en Tijuana está vinculado con el comercio exterior, y la mayoría de las empresas exportadoras son de origen estadounidense.
A pesar de los beneficios que un peso fuerte puede ofrecer a los ciudadanos que cruzan a EE.UU., la realidad para la industria exportadora es alarmante. “Prácticamente toda la zona fronteriza está destinada a la exportación, y el tipo de cambio está afectando directamente”, advirtió Roberto Lyle Fritch, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
Incertidumbre en el horizonte
La proyección para 2026 no parece optimista. El comportamiento del dólar genera un clima de incertidumbre que está llevando a muchos empresarios a posponer decisiones de inversión. “Los empresarios están optando por esperar y observar cómo se desarrollan las cosas”, añadió Plasencia López, aludiendo tanto a la fortaleza del peso como a la revisión actual del Tratado Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (TMEC).
Lyle Fritch también señaló que la estabilidad del dólar, aunque en principio suene positiva, está teniendo efectos contradictorios, especialmente para una economía tan dependiente de la exportación como la del norte de México.

Conclusiones
La fortaleza del peso frente al dólar, aunque en evidente beneficio para algunos, también ha planteado retos significativos para la economía mexicana. La industria exportadora, especialmente en las regiones fronterizas, está atravesando por un período de vulnerabilidad que exige atención urgente y medidas correctivas. Las voces de especialistas y empresarios son un llamado de alerta sobre la necesidad de mantener un equilibrio en la economía que no perjudique la exportación y el empleo en México.
Fuentes adicionales
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A medida que la situación evoluciona, será vital observar cómo las decisiones políticas y económicas impactan la experiencia de trabajadores y empresarios, en un contexto de creciente incertidumbre.